Me ocurrio durante la hospitalizacion de mi sobrino cuando le diagnosticaron Leucemia, mi hermana estaba en estado se shock, sin comprender nada de lo que el médico le informó, me percaté que en un momento se disoció de la conversación, fue un momento muy duro, en donde retiraron a los acompañantes del lugar, la enfermera se observaba muy molesta y poco colaborativa, quizas muy apegada a la norma de "sólo un acompañante". Ahí es cuando, solicité poder acompañarla en el box de urgencia y se nos negó la posibilidad, fue muy triste la poca flexibilidad que tuvieron las personas que nos atendieron. Sin embargo, al cambio de turno de noche, ellos tuvieron una actitud muy distinta, nos permitieron acompañarlos hasta que se trasladó a uci. En este lugar, la recepción fue muy cálida y tuvimos, pese al triste momento, una buena experiencia.
Dentro de los elementos que favorecieron la humanización fue la actitud cálida del turno entrante, con buena disposición, destaco la escucha activa, siempre con animo de colaborar. La enfermera y el médico que recibieron a mi sobrino fue muy acogedora con la familia, lo que siempre he recordado.
Me desempeño como enfermera pediátrica desde mis inicios, por lo tanto estuve muchas veces en la otra cara de la moneda. Espero siempre haber podido ser una ayuda a las familias y pacientes que atendí en la urgencia pediátrica, donde muchas veces ingresaban por accidentes graves o situaciones muy complejas.