A lo largo de los años, el acceso a medios digitales, plataformas y la tecnologización de la salud ha empujado el proceso de desprendernos de lo humano y estar más atento a un teléfono o a una pantalla. Hoy en día, gran parte de los registros clínicos se realizan con medios tecnológicos que antes no existían. Desde esta perspectiva, considero un desafío importante volver a conectar con los valores y principios ligados a la atención de salud. Desde el cambio de concepto de "paciente" a "usuario" hasta hoy que se ha comenzado a integrar el concepto de "persona usuaria" es que creo que el desafío más grande que tenemos como profesionales es cambiar el paradigma en relación a la atención.
La rapidez de los procesos y la cotidianeidad nos encuentra muchas veces hablando del "paciente de la cama 418" en vez de llamarlos por su nombre o bien sólo nombramos un número, dejando de lado la integralidad de la persona. Por lo que desde las distintas experiencias del día a día considero que la clave es cambiar el lenguaje, cambiando el paradigma, integrando a la persona en su proceso de salud.
Como experiencia de deshumanización patente considero que nuestro lenguaje habitual tiende a cosificar a las personas o atribuirle etiquetas. Por lo general pasa muy desapercibido, y se torna parte del lenguaje habitual. Pero es importante considerar que hay que intentar frenar el proceso y ser agente de cambio.
En cambio, como experiencia de humanización reciente podría recordar este último año dos eventos; el primero relacionado con una graduación de una hija de una persona que estuvo hospitalizada en la unidad. En primera instancia se intentó que ella acudiera al mismo colegio. Personalmente fui al colegio a conocer el espacio, hablar con los encargados, ver la factibilidad en conjunto al equipo social y no lo logramos por las condiciones que necesitábamos garantizar como equipo. En cambio se decidió realizar la graduación en el hospital y resultó un momento muy íntimo y bonito para la familia de la persona y para ella también. Creo que es la primera vez que se realizaba algo similar en la unidad.
Esta experiencia me deja dos sensaciones la primera de alegría por haber ayudado en parte a poder convocar el proceso, pero también me genera un desafío muy grande ya que siento que muchas personas necesitan una instancia de compañía con su familia durante un proceso largo de hospitalización. Ojalá pudiéramos brindamos más de estas instancias.