Compartiré una experiencia de deshumanización que viví hace tiempo.
Tenía programado un procedimiento médico ambulatorio en una clínica y por alcance de nombre de pila y primer apellido, un médico me confundió con otra paciente. Llegó al box insistiendo en que debía tomarme una pastilla para realizarme un legrado. Le expliqué que mi motivo de salud no era ese, pero me insistió en que debía tomarme la pastilla. El médico no chequeó mis datos, no me creyó y de tanta insistencia pedí hablar con la jefatura médica. Pasaron 15 minutos, nadie se acercó a verme y por fin llegó la jefatura a pedirme disculpas por el mal entendido, explicándome que el error fue el alcance de nombre. El médico en cuestión nunca regresó a pedir disculpas. Cuando llegó el médico correcto con la TENS me preguntaron nombre y rut y me dijeron "usted es la del alcance de nombre!".
La situación me generó alta ansiedad, cierto nivel de vulnerabilidad y desconfianza en la clínica, afectando mi emocionalidad. Me trataron sin empatía, como un simple CASO. Ahora me doy cuenta que el profesional desestimó mi autonomía y menoscabó mi dignidad, me objetualizó. El profesional debió, ante todo creerme, ser más cercano (no tratarme como un caso más) y luego chequear mi ficha clínica. Y dado lo ocurrido, acercarse a pedirme disculpas por cómo me trató y por el error.
De esta situación tomo como aprendizaje la importancia de que el personal de salud valide a quien atiende como un ser sintiente y con capacidad de cognición, no es una patología o un nombre con cuerpo. El concepto de objetualización de las personas me resuena a un aspecto a priorizar en cuanto a evitar caer en la deshumanización, ya que abordarlo permitiría reconocer a las personas de forma integral, con sus experiencias, emociones y necesidades.