Pregunta 1: En este caso, el apósito más adecuado es una hidrofibra o una espuma de poliuretano, ya que permiten manejar de forma óptima el exudado seroso moderado, manteniendo un ambiente húmedo terapéutico sin producir maceración adicional. Estos apósitos absorben de manera vertical, protegen la piel periherida y se retiran de forma atraumática, lo que disminuye el dolor y evita daño al tejido en cicatrización, a diferencia de la gasa que se adhiere y requiere cambios más frecuentes.
Pregunta 2: La curación se realiza iniciando con la preparación del material y el lavado de manos, explicando el procedimiento a la paciente y asegurando su comodidad. Se retira el apósito previo con suavidad utilizando guantes no estériles, evaluando el exudado y descartando signos de infección. Luego se higienizan nuevamente las manos, se colocan guantes estériles y se limpia la herida con suero fisiológico desde el centro hacia los bordes, secando con delicadeza la piel periherida. Para protegerla de la humedad residual se aplica un film o barrera cutánea no irritante. Posteriormente se coloca el apósito seleccionado, ajustándolo al tamaño de la incisión sin generar presión. Finalmente se retira el material, se realiza higiene de manos y se registra el procedimiento. La frecuencia de cambio recomendada es cada 48 a 72 horas o antes si el apósito se observa saturado, desplazado o si aparece algún signo anormal en la herida