La gestión del capital venosos se entiende como un conjunto de estrategias que permiten la toma de decisiones clínicas respecto a la gestión del cuidado del usuario/a, preservando su integridad física y emocional, principalmente para los usuarios determinados como DIVA, es decir, de difícil acceso venoso, y para usuarios que requieran terapias extensas o uso de medicamentos según osmolaridad y pH, o según criterio de los profesionales. Estas decisiones se enfocan en la seleccionar un sitio de punción adecuado según las necesidades del usuario y el tipo de dispositivo a utilizar según requerimientos del paciente respecto al capital venoso presente en los tejidos.
En cuanto a su relevancia en calidad de la atención, esta se basa en una mejora en la satisfacción del usuario ante la experiencia de la atención clínica, disminuyendo su ansiedad, dolor, y riesgo de complicaciones durante su estadía hospitalaria, permitiendo un acceso vascular eficaz y seguro.