La gestión del capital venoso se refiere a estrategias, intervenciones clínicas y decisiones basadas en evidencia con el fin de preservar, proteger y optimizar el uso de las venas accesibles del paciente.
Aplicando una buena gestión del capital venoso se previene: tromboflebitis, infecciones, extravasaciones, multipunciones, lo que lleva a mejorar la seguridad del paciente y reduce el uso de recursos hospitalarios.
Desde la visión de enfermería, implica: Elegir adecuadamente el tipo y sitio de acceso venoso. Minimizar el número de punciones. Promover técnicas seguras y asépticas. Realizar una evaluación continua del estado del acceso venoso. Educar al paciente y al equipo sobre la importancia de conservar el capital venoso.
Muchos pacientes (oncológicos, crónicos, pediátricos o en hemodiálisis) requieren accesos venosos duraderos. Enfermería debe actuar con visión a largo plazo, evitando el uso innecesario de venas principales o proximales, lo que permite tratamientos futuros sin complicaciones.