La gestión del capital venoso se refiere a las estrategias y prácticas implementadas para preservar la integridad y funcionalidad de las venas en pacientes, especialmente aquellos que requieren acceso venoso repetido, como en tratamientos de larga duración o en situaciones críticas. Esta gestión incluye la selección adecuada de sitios de punción, el uso de dispositivos apropiados y la monitorización constante del estado venoso.
Y en cuanto a su relevancia en calidad de la atención va con la prevención de las complicaciones, un acceso venoso eficaz y sostenible, y mejora de la experiencia del paciente.