El contenido de este módulo plantea un cambio de paradigma indispensable para nuestra práctica asistencial: abandonar la punción periférica intuitiva y reiterada para pasar a una gestión proactiva y planificada del capital venoso.
En el contexto específico del servicio en el que me desempeño, Servicio de Ginecología y Materno-fetal, este enfoque adquiere una importancia crítica por los perfiles clínicos que manejamos comúnmente: edema gestacional, preeclampsia, obesidad, hiperémesis gravídica con deshidratación importante, etc. Población con acceso venoso difícil que las punciones a ciegas suelen traducirse muchas veces en intentos fallidos, hematomas y dolor evitable. El aplicar herramientas como la escala DIVA nos permite anticipar dificultades y recurrir a tecnología de apoyo desde el primer intento.
En cuanto a patologías de alto riesgo obstétrico, normalmente administramos fármacos y soluciones irritantes para el endotelio venoso periférico (como por ejemplo sulfato de magnesio, labetalol, hemoderivados, etc) por lo que para la preservación del capital venoso frente a infusiones de riesgo, planificar el calibre, sitio de punción y tipo de dispositivo evita flebitis, extravasaciones y el rápido agotamiento de las vías venosas.
En situaciones como la hemorragia postparto, contar con un acceso venoso seguro, permeable y de un calibre adecuado es un factor determinante para la supervivencia materna. La gestión de manera planificada evita tener que abordar un acceso venoso en condiciones
Me parece que integrar los fundamentos de este módulo en nuestro servicio optimiza la seguridad del paciente obstétrico, reduce el trauma físico y emocional de la paciente (gestante, post operada, oncológica) y profesionaliza el rol de la matronería en la preservación del patrimonio vascular.