Considero prioritario realizar cambios de posición frecuentes y planificados, para disminuir la presión mantenida, especialmente en la zona sacra. También mantener la piel limpia, seca y protegida, controlando la humedad asociada a la incontinencia y utilizando productos de barrera cuando sea necesario. Además, se deben utilizar superficies especiales para el manejo de la presión, como colchones o cojines adecuados.
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