Dificultades en la técnica de amamantamiento, como un mal agarre o posiciones inadecuadas, la percepción materna y/o de cercanos de “poca leche”, el dolor o las grietas en el pezón, la falta de apoyo familiar, y la introducción temprana de fórmulas o biberones. También influyen factores emocionales, como la ansiedad, el cansancio y la inseguridad de la madre, especialmente en las primeras semanas posparto.
Las estrategias más efectivas para superar estas barreras han sido la educación prenatal y posnatal oportuna, el acompañamiento cercano durante los primeros días de vida, la corrección temprana de la técnica de lactancia, y el apoyo continuo desde un enfoque empático y libre de juicios