1. Tipo de apósito más adecuado
Considerando que se trata de una herida quirúrgica cerrada, en el quinto día postoperatorio, con exudado seroso moderado, bordes bien aproximados y piel periherida ligeramente macerada, el apósito más adecuado sería un apósito de espuma de poliuretano con borde de silicona (no adhesivo traumático).
Justificación:
-
Manejo de la humedad:
Los apósitos de espuma tienen alta capacidad de absorción, lo que permite controlar el exudado moderado y mantener un ambiente húmedo óptimo para la cicatrización, evitando tanto la desecación como la maceración de la piel periherida. -
Protección de la piel periherida:
El borde de silicona suave reduce el riesgo de daño cutáneo asociado al adhesivo (MARSI), especialmente relevante en pacientes añosos y con diabetes mellitus. -
Atraumaticidad:
La espuma con silicona minimiza el dolor durante el retiro del apósito, disminuye el trauma sobre la herida y favorece la comodidad del paciente. -
Control del microambiente:
Actúa como barrera protectora frente a contaminantes externos, disminuyendo el riesgo de infección.
Este tipo de apósito resulta más adecuado que la gasa estéril, la cual no maneja eficazmente el exudado, favorece la maceración y puede adherirse al lecho, generando dolor y trauma al retirarse.
2. Técnica de curación paso a paso
a) Preparación previa
-
Verificar indicación clínica, evaluar dolor y explicar el procedimiento a la paciente para disminuir ansiedad.
-
Realizar higiene de manos clínica según los cinco momentos de la OMS.
-
Preparar todo el material necesario para evitar interrupciones del campo estéril.
-
Administrar analgesia previa si corresponde, considerando el dolor leve referido durante el manejo.
b) Retiro del apósito anterior
-
Colocarse guantes no estériles.
-
Retirar cuidadosamente el apósito anterior, observando características del exudado, integridad de bordes y piel periherida.
-
Desechar el material y retirar guantes.
-
Realizar nuevamente higiene de manos.
c) Limpieza y evaluación de la herida
-
Colocarse guantes estériles.
-
Limpiar la herida con suero fisiológico 0,9%, desde la zona más limpia a la más sucia, sin fricción excesiva.
-
Secar suavemente la piel periherida, sin arrastrar sobre la línea de sutura.
-
Evaluar signos de infección (eritema, calor, aumento del exudado, dolor, dehiscencia), los cuales en este caso están ausentes.
d) Protección de la piel periherida
-
Aplicar barrera cutánea líquida o crema protectora no oclusiva en la piel periherida para prevenir mayor maceración.
-
Evitar la aplicación directa de productos sobre la herida quirúrgica cerrada.
e) Colocación del nuevo apósito
-
Seleccionar un apósito de espuma con silicona, del tamaño adecuado, cubriendo completamente la herida y parte de la piel sana.
-
Colocar el apósito sin tensión, asegurando correcta fijación y confort.
-
Registrar el procedimiento y las características observadas de la herida.
f) Frecuencia de cambio del apósito
-
La frecuencia debe basarse en la cantidad de exudado y la integridad del apósito.
-
En este caso, el cambio podría realizarse cada 48 a 72 horas, siempre que el apósito mantenga su capacidad de absorción y no existan signos de infección.
-
Se debe adelantar el cambio si hay saturación del apósito, despegamiento, aumento del dolor o cambios en el exudado.
conclusión: El uso de apósitos avanzados, junto con una técnica de curación basada en principios de asepsia, manejo de la humedad, protección de la piel periherida y control del dolor, permite optimizar la cicatrización de la herida quirúrgica, mejorar la experiencia del paciente y reducir el riesgo de complicaciones, especialmente en pacientes con comorbilidades como diabetes mellitus.