El aposito recomendado sería el de espuma con silicona atraumática, asociado a barrera protectora en la piel periherida.
El exudado es moderado, por lo que la espuma permite una absorción adecuada y mantiene un ambiente húmedo controlado. La silicona evita la adherencia al lecho, disminuye el dolor al retirar el apósito y protege la piel frágil. La barrera cutánea previene la maceración periherida.
2. Técnica de curación
Lavado de manos
Preparación del material en bandeja estéril, delimitando área limpia y área sucia.
Lavado de manos y colocación de guantes de procedimiento
Retiro cuidadoso del apósito previo, protegiendo la integridad de la piel.
Higiene de manos.
Colocación de guantes estériles.
Evaluación clínica de la herida: bordes bien aproximados, exudado seroso moderado, piel periherida levemente macerada, sin signos clínicos de infección y con dolor leve.
Limpieza de la herida con suero fisiológico y gasa estéril, mediante movimientos de arrastre, de lo más limpio a lo más sucio, sin devolverse.
Secado de la herida con gasa estéril, utilizando presión suave y de un solo lado.
Aplicación de barrera protectora en la piel periherida para prevenir maceración.
Colocación del apósito de espuma con silicona atraumática, asegurando buen sellado
Fijación del apósito según necesidad.
Retiro del material utilizado y eliminación de desechos según protocolos
Lavado de manos.
Registro clínico de la curación realizada y educación a la paciente.
Frecuencia de cambio del apósito: cada 48 a 72 horas, o antes en caso de ser necesario.