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CASO CLINICO

Respuestas caso clinico

Respuestas caso clinico

de ERICKA MIRANDA RIOS - Número de respuestas: 0

1. Considerando las características de la herida operatoria descrita —herida quirúrgica abdominal de 12 cm, bordes bien aproximados, exudado seroso en cantidad moderada, piel periherida levemente macerada y ausencia de signos clínicos de infección— el apósito más adecuado para favorecer la cicatrización y proteger la piel circundante corresponde a un apósito de espuma (foam) atraumático con borde de silicona suave.

Este tipo de apósito permite un adecuado manejo de la humedad, ya que absorbe el exudado moderado manteniendo un ambiente húmedo controlado, condición fundamental para favorecer los procesos de granulación y epitelización. Además, su estructura acolchada protege la herida de agentes externos y reduce el riesgo de traumatismo mecánico.

El borde de silicona suave contribuye a la protección de la piel periherida, especialmente en presencia de maceración, ya que disminuye la adhesión y permite un retiro atraumático, reduciendo el dolor y el riesgo de daño cutáneo durante los cambios de apósito. Como alternativa, podría considerarse el uso de un apósito hidrocoloide asociado a una barrera protectora periherida, dado que este material favorece el desbridamiento autolítico y mantiene un ambiente húmedo, siendo igualmente adecuado para heridas con exudado moderado.

2. La técnica de curación más apropiada para este caso debe realizarse bajo principios de asepsia, manejo adecuado del dolor, protección de la piel periherida y evaluación continua para determinar la frecuencia de cambio del apósito.

Inicialmente, se debe realizar la presentación al paciente, verificar su identidad y explicar el procedimiento a efectuar, promoviendo su colaboración y disminuyendo la ansiedad. Posteriormente, se efectúa lavado de manos clínico y se retira el apósito previo utilizando guantes de procedimiento, sosteniendo el tejido circundante para evitar tracción traumática. En esta etapa se evalúa la presencia de dolor, administrando analgesia según indicación médica si corresponde.

A continuación, se realiza un nuevo lavado de manos y se prepara el material necesario en una zona limpia, manteniendo técnica aséptica. Se colocan guantes estériles y se procede a una valoración detallada de la herida, observando tamaño, características de los bordes, tipo y cantidad de exudado, estado de la piel periherida y signos de infección.

La limpieza de la herida se efectúa con técnica estéril mediante arrastre con suero fisiológico, desde la zona más limpia hacia la más contaminada (del centro hacia la periferia), evitando fricción excesiva. Posteriormente, se seca cuidadosamente con gasa o compresa estéril. En caso de maceración periherida, se aplica una barrera cutánea para proteger la piel y favorecer el proceso de cicatrización.

Finalmente, se coloca el apósito de elección cubriendo completamente la herida y entre 1 a 2 cm de piel periherida, asegurando una fijación atraumática que no interfiera con la movilidad del paciente. Se deja al paciente confortable, se eliminan los materiales según normativa y se registra el procedimiento en la ficha clínica.

La frecuencia de cambio del apósito se determinará según la evolución de la herida, el nivel de exudado y la integridad del apósito, recomendándose inicialmente un cambio cada 48 horas, con reevaluación continua ante la aparición de dolor, aumento de exudado, calor local u otros signos de alarma.