Es de vital importancia el control de la PA en el recién nacido debido a que cardiológicamente aseguran una adecuada perfucion a todos los órganos y en especial a los más vitales, logrando mantener la función cardiaca ayudando a prevenir daño multiorganico, por otro lado nutricionalmente permite y facilita el la distribución de oxígeno a distintos órganos, además de aportar nutrientes a distintos tejidos en desarrollo. Regulando la regeneración, crecimiento y función metabólica de estos tejidos.
La monitorización continua de la presión arterial accede a una intervención oportuna previniendo daños irreversibles y mantener el estado clínico y nutricional del recién nacido estables.
Así mismo nos permitirá detectar de forma temprana alteracion del ductus arterioso persistente (DAP), especialmente crítico en prematuros, ya que el DAP puede contribuir a una baja presión arterial y a problemas en la oxigenación, así como de enterocolitis necrotizante por una hipoperfusion intestinal.