Es una prueba rápida y no invasiva que evalúa la adaptación del recién nacido a la vida extrauterina. Se evalúan cinco aspectos, frecuencia cardíaca, esfuerzo respiratorio, tono muscular, respuesta refleja y coloración de piel y se asigna un puntaje de 0 a 2 en cada categoría, con un rango total de 0 a 10.
Permite a los profesionales de la salud identificar problemas críticos y, de ser necesario, intervenir de inmediato.
Es una herramienta esencial en la evaluación inicial, pero no predice el desarrollo psicomotor con precisión. Sin embargo, un puntaje bajo sí puede asociarse a mayores riesgos de condiciones neurológicas, aunque es necesario complementarlo con evaluaciones adicionales para un pronóstico confiable a largo plazo.