Para abordar esta problemática de manera efectiva desde la gestión del riesgo clínico y la mejora continua, propondría estandarizar y protocolizar los criterios técnicos para la instalación de acceso venoso periférico, manteniendo un registro obligatorio para asegurar la trazabilidad. Además, de capacitación al personal encargardo de realizar este procedimiento.
Finalmente, realizar evaluaciones mediante aplicación de pautas a funcionarios al azar sobre la técnica utilizada en el procedimiento, indicando cuales fueron sus debilidades y fortalezas.