En la práctica clínica, las principales barreras para lograr lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses son multifactoriales. Entre ellas destacan el dolor al amamantar, la percepción de baja producción de leche, y las dificultades de succión en el recién nacido, especialmente en prematuros.
Las estrategias más efectivas han sido la educación prenatal, el apoyo precoz postparto, la corrección de la técnica de amamantamiento y el acompañamiento continuo. Intervenciones como el contacto piel con piel y el alojamiento conjunto han demostrado mejorar significativamente la adherencia a la lactancia materna exclusiva.
No obstante, un aspecto relevante es la falta de apoyo profesional oportuno, muchas veces asociada a desconocimiento o a una baja valoración de la importancia de la lactancia, lo que puede traducirse en indicaciones inadecuadas o en el uso innecesario de fórmula.