Pregunta 1.
El apósito más adecuado es la espuma de poliuretano, por su alta capacidad de absorción. Maneja de forma efectiva el exudado moderado, evitando que este se acumule y pueda dañar la piel periherida. También actúa como barrera protectora frente a un trauma externo y actúa contra la contaminación.
Pregunta 2.
1. Realizar higiene de manos según protocolo, luego preparar el material necesario a utilizar. Seguido de eso se verifica que el entorno sea el adecuado (flujo de gente, luz, privacidad del paciente). Explicar al paciente el procedimiento a realizar. Considerar la presencia de dolor, y administrar analgesia si corresponde.
2. Colocarse guantes de procedimiento y retirar suavemente el apósito anterior, evitando cualquier tracción que pueda aumentar el dolor o dañar los bordes de la herida. Luego, desechar el material utilizado y realizar nuevamente higiene de manos.
3. Tal como señala el módulo, toda curación debe iniciar con una evaluación clínica completa. Se debe observar la integridad de los bordes, la cantidad y características del exudado, la ausencia de signos de infección (previo uso de guantes estériles si se va a tocar la zona de la herida operatoria) y el grado de maceración de la piel circundante.
4. Ya con guantes estériles y manteniendo la técnica en todo momento, limpiar la herida con suero fisiológico 0,9%, desde lo más limpio hacia lo más sucio, por medio de una jeringa de 20cc a presión constante. Posteriormente, secar la piel periherida con gasas estériles mediante toques suaves y aplicar una barrera cutánea, ya sea en film o crema protectora (idealmente), en las zonas maceradas para prevenir un mayor daño.
5. Posicionar la espuma de poliuretano sobre la herida, cubriendo también parte de la piel adyacente. Luego fijarla con cinta de papel o con un apósito adhesivo que no favorezca la maceración. Finalmente, verificar que no queden pliegues y que el apósito se adapte correctamente a la anatomía.
6. Desechar los insumos contaminados, realizar nuevamente higiene de manos y registrar en la ficha el procedimiento realizado, el estado de la herida, el tipo de apósito utilizado y otros hallazgos pertinentes al caso en particular.
Basándose en los principios del archivo, que incluyen mantener la humedad adecuada, evitar el trauma y manejar correctamente el exudado, el apósito de espuma puede cambiarse cada 48 a 72 horas, siempre que se mantenga íntegro y no esté saturado. Debe cambiarse antes si se observa saturación, mal olor, aumento del dolor o signos de infección. Esto se alinea con el principio de evaluar la necesidad de recambio según la cantidad de exudado y la seguridad del paciente.
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