En mi experiencia clínica se presentó un caso donde una paciente desarrolló una infección superficial de sitio quirúrgico tras una curación ambulatoria. Al revisar el procedimiento, se identificó que los factores que contribuyeron al riesgo fueron una higiene de manos insuficiente, uso inadecuado de EPP y manipulación repetida del campo estéril debido a interrupciones durante la atención.
Para fortalecer la seguridad del paciente y reducir las Infecciones Asociadas a la Atención en Salud (IAAS), se proponen estrategias basadas en evidencia como: reforzar la adherencia a la higiene de manos según la técnica de la OMS, asegurar el uso correcto de EPP, minimizar interrupciones durante procedimientos estériles y estandarizar protocolos de asepsia y antisepsia en cada etapa del cuidado.
Estas medidas permiten mejorar la calidad asistencial y disminuir el riesgo de complicaciones infecciosas.