Para mi la gestión del capital venoso corresponde al correcto trato o intervención de los vasos sanguíneos que dispone el usuario (ya sea a nivel central o periférico) y su relevancia radica en que son un bien finito, limitado y que no se puede reemplazar, por ende, el velar por mantener e intervenir en el de forma adecuada es parte de la calidad de la atención que brindamos, o podríamos pasar a llevar la obligación de no causar daño intencionalmente (no maleficencia en la atención).
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