En el caso descrito, estamos frente a una paciente con: Capital venoso agotado y antecedentes de múltiples hospitalizaciones y multipunciones y necesidad de acceso venoso prolongado y seguro para: Transfusión de glóbulos rojos (requiere buena permeabilidad), infusión continua de KCl (solución vesicante, necesita una vena con buen flujo), antibioticoterapia por 14 días con un fármaco dirigido a E. coli BLEE (+) multirresistente (probablemente de uso prolongado e irritante).
El dispositivo vascular más indicado es el catéter venoso central de inserción periférica (picc)
1. Acceso venoso central seguro y de larga duración
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El PICC permite la administración de medicación irritante o vesicante, como el KCl, sin dañar la pared venosa periférica.
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Es ideal para tratamientos de mediana o larga duración (más de 6 días, especialmente si supera los 14 días).
2. Preservación del capital venoso remanente
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Dado que el acceso se inserta en una vena profunda del brazo (basílica, braquial o cefálica), se preservan las venas periféricas restantes, que ya están comprometidas en esta paciente.
3. Facilita múltiples infusiones
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El PICC puede tener una o dos luces, lo que permite administrar en forma simultánea:
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Transfusión.
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Infusión continua de KCl.
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Antibióticos.
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Esto evita desconexiones innecesarias y disminuye el riesgo de contaminación.
4. Menor tasa de complicaciones comparado con otros accesos centrales
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En comparación con el catéter venoso central por vía subclavia o yugular, el PICC tiene:
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Menor riesgo de neumotórax.
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Puede insertarse al lado de la cama, por personal entrenado de enfermería.
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Requiere menos infraestructura.
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5. Monitorización y cuidado enfermero continuo
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Enfermería puede realizar cuidados del PICC de forma protocolizada: cambio de apósito, técnica estéril en cada manipulación, y monitoreo del sitio de inserción para prevenir infecciones.