Dentro de los elementos prioritarios para una valoración integral debemos recabar de forma prioritaria los siguientes datos para un abordaje en 3 aspectos; persona, herida y realidad social de nuestra paciente.
- La profundidad y exploración estructural de la herida, siempre debemos medir la profundidad anatómica de la úlcera de forma objetiva, también analizar si está en una zona de apoyo. De ser así lo primero es buscar una medida de descomprimir zonas de apoyos.
- Analizar deterioro vascular, debemos identificar clínicamente pulsos disminuidos y llenado capilar lento, es indispensable complementar con estudios no invasivos como el Índice Tobillo-Brazo, para cuantificar de forma objetiva el grado de isquemia antes de aplicar tratamientos que alteren el flujo local.
- Evaluar el contexto y soporte socio-familiar de nuestra paciente, es fundamental indagar sobre la red de apoyo familiar de la paciente, condiciones de vivienda y la accesibilidad económica o física a insumos de curación avanzados que siempre son un desafío para la atención pública por la escases de apósitos avanzados y el alto costo para nuestros pacientes.
- La capacidad de autocuidado de la paciente es fundamental saber si ella puede realizarse la inspección diaria del pie contralateral, su nivel de adherencia histórica a los tratamientos y su entregar material de apoyo, educar, sobre signos de alarma.
- Analizar el calzado y factores de descarga mecánica, hay que revisar el calzado nuevo que causó la lesión y determinar el método idóneo e inmediato para restar presión en el área afectada.
- La parte metabólica y sistémica reciente igualmente es muy importante revisar los últimos exámenes de laboratorio, principalmente la Hemoglobina Glicosilada, para conocer el estado actual del control de glicemias de la paciente.
2. Manejo de la Herida;
Teniendo una herida con un 70% de tejido de granulatorio, 30% de esfacelo y con exudado moderado, debemos enfocarnos en un manejo Avanzado de la herida, orientado a limpiar, remover el tejido no viable, controlar la humedad y proteger el tejido sano:
- Limpieza no traumática del lecho de la herida, donde debemos realizar el lavado de la úlcera utilizando suero fisiológico a presión controlada, para barrer detritos y restos de exudado sin dañar el 70% de tejido granulado. Siempre evitaremos usar antisépticos de forma rutinaria sobre este tejido viable para impedir la toxicidad celular.
- Desbridar de forma autolítica; se debe remover el 30% de esfacelo sin poner en riesgo la extremidad debido a que tiene perfusión disminuida. Priorizamos el uso de hidrogel en este paso, hay que mantener la hidratación de nuestro lecho de herida y esfacelo para que vaya soltando sin uso de desbridamiento mecánico por el riesgo de crear una herida mas difícil d cicatrizar y procedimiento mas traumático para el paciente.
- Controlar el exudado: se debe elegir un apósito primario o secundario con capacidad de absorción intermedia (como una espuma hidrofílica o poliuretano. Así mantenemos el equilibrio de humedad necesario para la cicatrización sin que el exceso de líquido macere los bordes de la herida y nos retrase el proceso,
- Proteger los bordes e hiperqueratosis perimetrales de nuestra herida mediante una limpieza suave y el uso de productos de barrera de protección cutánea como el cavilon y así evitar que el exudado nos genere dermatitis perilesional o macerar tejidos circundante.
- Preservar tejido granulatorio utilizando apósitos de baja adherencia que eviten el trauma mecánico y el dolor durante los recambios, resguardando el progreso celular ya alcanzado, como el tull siliconado o tull parafinado dependiendo el caso.